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¿Quién está llevando tu vida ahora mismo?

La metáfora de la barca para entender por qué no necesitas controlar tu mente para tener claridad.

Te voy a explicar, con una metáfora, qué hacemos en la meditación sin esfuerzo.

Imagina que viajas en una barca. Esta barca fluye por un mar abierto, donde se encuentra con otras barcas, islas, tormentas, sol, niebla y momentos de calma chicha.

Tienes una brújula que te va indicando el camino, aunque a veces no sabes dónde está.

En esta barca, además de ir tú, hay otros pasajeros. Estos pasajeros pueden ser silenciosos y tranquilos, o bien habladores, gritones o malhumorados… dependiendo del caso que tú les hagas.

Tú quieres conducir la barca, pero tus pasajeros se rebelan: te quitan el timón, hacen que gires hacia caminos que no quieres transitar o hacia rutas que ya has recorrido tantas veces que te generan sufrimiento. Algunos incluso te incitan a chocar con otras barcas y crear conflictos, a quedarte en islas en las que no quieres estar o a vivir sin rumbo definido.

Y ahí estás tú, con todo el agobio del mundo, intentando dirigir una barca que parece no tener dirección.

Hay una presencia interna que quiere guiar con amor. También hay una voz muy potente que parece tenerlo todo claro… pero que se despista a la mínima, e incluso parece dividida en sus propias opiniones.

Entonces, ¿qué haces?
¿Sigues dando vueltas y entrando en tormentas sin rumbo?
¿Escuchas a la presencia interna o a la voz dividida?
¿Dejas que los pasajeros tomen el control?

En realidad, es sencillo. Pero no es cómodo al principio.

Tienes que parar la barca.

Y parar no es dejar de vivir, sino dejar de reaccionar automáticamente para poder ver con claridad.

Dejar de mirar el mar por unos instantes y observar qué hay y quién habita en tu barca.

Muchos de estos pasajeros traen regalos. Pero como nadie te enseñó a recibirlos, creíste que eran pensamientos inútiles o enseñanzas vacías. Estos pasajeros, claro, se enfadan porque no has acogido sus regalos con amor. Cuando te abres a recibirlos, se calman: o te traen más presentes o simplemente siguen su camino.

Otros pasajeros solo quieren llamar la atención con ideas repetidas o ajenas. Como no los has escuchado durante mucho tiempo, gritan cada vez más fuerte. Pero en el momento en que los escuchas de verdad, se disuelven.

También hay pasajeros que forman parte de un mismo grupo, liderado por un “jefazo” (una creencia, un patrón, una emoción o un dolor). Como no te hiciste cargo de ese origen en su día, se multiplicaron para captar tu atención. Cuando te detienes, observas, comprendes y aceptas, comienzan a disolverse… hasta llegar a la raíz.
Y ahí, ese conflicto, cuanto más lo sostienes y lo abrazas, más revela una energía estancada que protege uno de los superpoderes que tienes dentro.

Habrá pasajeros cuya presencia notes, pero aún no estés preparado para observar. Y eso también está bien. Cuando tu práctica esté más integrada, volverán a ti con su mensaje.

Además de pasajeros, descubrirás que llevas cargas innecesarias: cosas que no son tuyas, tal vez heredadas de tu familia o de tu entorno. Y también herramientas valiosas: recursos y capacidades que siempre han estado en ti, pero que aún no reconocías.

El proceso de la meditación sin esfuerzo es orgánico y natural.

No tienes que hacerte cargo de todo de golpe.


Pero cada vez que te sientas en quietud, cada vez que das un paseo consciente, cada vez que contemplas la naturaleza, cada vez que practicas yoga, cada vez que respiras con presencia, cada vez que escribes desde el corazón, cada vez que hablas con sinceridad, cada vez que muestras tu vulnerabilidad, cada vez que te responsabilizas de tu vida, cada vez que ayudas a otros…

Cada vez que eliges Ser, estás aligerando y ordenando tu barca.

No se trata de que el “yo” controle la barca, sino de dejar espacio para que la conciencia la guíe.

La barca es tu cuerpo.
Tú eres la conciencia.
El mar y el tiempo son la experiencia de la vida.
Las otras barcas son las personas que encuentras en el camino.
Las islas son los lugares donde habitas.
La brújula son tus valores.
Los pasajeros son tus pensamientos, emociones y sensaciones.
Las cargas son los legados heredados.
Y los artilugios… son los dones que siempre estuvieron en ti.

Ya se lo preguntaba Remedios Amaya en su canción “Quién maneja mi barca”. No sé si hablaba de meditación (diría que no), pero su estribillo nos sirve como anclaje:

Ay, ¿quién maneja mi barca, quién?
Que a la deriva me lleva, ¿quién?
Ay, ¿quién maneja mi barca, quién?
Que a la deriva me lleva, ¿quién?

Si sientes que es momento de tomar el timón de tu barca con más presencia y menos esfuerzo, te acompaño en ello:

🧘‍♂️ Clases de meditación en directo (Zoom)

Cada jueves a las 20:00 h— un espacio para parar, observar y reconectar.

En este enlace tienes como apuntarte: https://yogaconesther.blogspot.com/p/clases-de-yoga.html

🎥 Vídeos semanales en YouTube

Cada martes a las 14:00h comparto meditaciones guiadas para integrar todo esto en tu día a día. Enlace a la lista de meditación en Youtube: https://www.youtube.com/playlist?list=PLOnCGQ-nP_xJW4GPnb5w7dD1OqLkLX33K

Si quieres formar parte, solo tienes que dar el paso. Tu barca ya está en marcha — la cuestión es: ¿quién la está guiando?

 

Espero que te ayude esta metáfora para entender la meditación sin esfuerzo.

Cualquier duda o consulta estoy a tu disposición.

Gracias por la confianza,

Bicos


😽

Esther

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Información de mis clases en: yogaconesther.blogspot.com
Para contactar conmigo en:
yogaencasaconesther@gmail.com
Cada semana un vídeo nuevo en YouTube:
Esther Vázquez
Mi diario de yoga en Instagram:
@esthervazquez
Mis libros en Amazon:
Esther Vázquez

 

Tienes mi intención para ti en el cuerpo de este escrito. Con mucho amor. E. 

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