Cómo el yoga llegó a mi vida
Mis
pasiones desde siempre han sido la escritura y el ejercicio físico y la
práctica espiritual. De niña escribía infinidad de cuentos y leía
libros de espiritualidad, filosofía y fantasía para comprender el mundo
que merodeaba. En la adolescencia encontré en el ejercicio físico una
manera lógica de entender mi cuerpo y la libertad que significaba
moverlo y respirarlo. En la edad adulta cumplí mi sueño de regentar una
librería especializada en cómics, y también seguir trabajando mi
resistencia física participando en carreras populares,maratones,
asistiendo de manera regular al gimnasio y a clases de pilates.
Tras
varias experiencias profesionales, y personales, fallidas vine a
Galicia para refugiarme entre piedras y agua, y así sanar mi alma y mi
cuerpo.
El
yoga llegó a mi vida de la manera más casual, en 2014 mirando Pinterest
vi una foto de una mujer haciendo Bakasana, esa foto tiró algo de mí
que no puedo describir, hizo que comenzase a realizar practicas de
vídeos guiados para estirar después de correr.
Estos vídeos cada vez tenían más relevancia en mi día a día y comencé a investigar sobre el yoga.
Al
poco descubrí el Ashtanga Yoga y fue un enamoramiento a primera asana.
Por lo que dejé de lado la carrera a pie y decidí explorar la vía del
yoga que me ayudaba tanto a nivel físico,mental como espiritual.
Descubrí en la práctica diaria de yoga un bálsamo para la depresión que
me asolaba, y la soledad mal entendida que creía en ese momento un
tormento. El yoga, junto con la escritura, me dio una nueva perspectiva
de mi propia vida, una manera distinta de relacionarme conmigo misma,
más cariñosa y equilibrada.
Desde
2015 practico casi diariamente Ashtanga Yoga, enseguida experimenté que
la energía tan explosiva de este método debía ser contrastada con otra
más relajada y al poco comencé a practicar Yin Yoga. Ese fue y es mi
equilibrio perfecto para mi práctica de yoga. La energía arrolladora de
Ashtanga Yoga y la energía calmada del Yin Yoga.
En
2021 por una reacción adversa a una vacuna y la llegada de la
menopausia, me vi forzada a cambiar todo el paradigma de mi práctica
personal. Había días que no podía con un saludo al sol, así que tuve que
rehacer mi práctica de Ashtanga por completo e incorporé la metodología
Yin, llamando a este nuevo estilo Ashtanga Yin Yoga.
Sigo
investigando como modificar la práctica de Ashtanga Yoga dentro del
marco de la menopausia y los cambios hormonales en la mujer a través de
estudios de anatomía, conciencia corporal, psicología y filosofía.
Siempre
he sido una practicante autodidacta, me he formado a base de libros,
vídeos guiados, talleres y clases presenciales u online con maestros y
maestras de todo el mundo, mi maestra actual desde 2023 es Carla Laredo.
Desde
2022 para entender los cambios hormonales y físicos en mi cuerpo
comencé a aprender anatomía y he realizado varios cursos con Davide Statsi. Desde 2024 he comenzado la aventura de profundizar más en la meditación no dual bajo la guía de Toni Morales. Mi curiosidad innata ha hecho que actualmente esté aprendiendo filosofía de la mano de Tania Miralles (el Reino de Nita).
También he realizado cursos y talleres de desarrollo personal con
Lorena Cuendías, Magaly López, Rubén de El sendero, Maribel Pérez, Marga
Hope y Maite Issa.
Siempre estoy en proceso de formación para darme lo mejor a mí misma en mi práctica personal y a las personas que guío.
Desde
2020 imparto clases y talleres de Yin Yoga, Ashtanga Yin Yoga y
meditación. Mi enseñanza se basa en mi propia experiencia, se sostiene
por el compromiso y la disciplina de mi práctica diaria. Creo firmemente
en todos los beneficios que el yoga aporta: calma, conciencia corporal y emocional, estabilidad, flexibilidad, fortaleza, serenidad, ecuanimidad, equilibrio,conexión… Creo
en ellos porque los siento cada día que me coloco encima de mi
esterilla, cada día que me permito explorarme a través de esta
metodología ancestral, cada día que respiro con conciencia y sin miedo.
Pero
también sé que todos estos beneficios son posibles por el compromiso
diario. El yoga funciona por acumulación, el hábito diario es el que
marca la diferencia, siempre escuchando el cuerpo y las señales que
envía, sabiendo donde están los límites del día y no sobrepasarlos,
respirando con profundidad para aquietar la mente.
Puedes practicar conmigo a través de clases regulares vía Zoom y Presencial en Pontevedra, en mi canal de Youtube @yogaconesther, y con mis manuales de práctica de yin yoga.
Espero que con este post me conozcas un poco mejor.
Con cariño
E.
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