Hoy es mi cumpleaños.
Y para mí cumplir años también sirve para detenerme un momento y preguntarme cómo quiero vivir —y trabajar— los años que vienen.
Yo tengo algo cada vez más claro.
Quiero vivir desde la calma y la presencia, en constante aprendizaje, conectada a la naturaleza que me rodea y a los seres que amo.
Quiero ser esa niña que se sentaba a escribir fantasía y cuentos durante horas.
Quiero mirarme a los ojos desde la honestidad y la inocencia.
Quiero que una parte importante de mi enseñanza de yoga suceda así: en grupos reducidos y afines, con continuidad y pudiendo acompañar de verdad la práctica de las personas que están conmigo.
De ahí nació ESYOGA.
No quería crear otra plataforma llena de vídeos.
Quería crear un grupo de práctica.
Un lugar al que puedas llegar cada semana sin tener que preguntarte qué yoga hacer, qué vídeo escoger o si hoy deberías hacer fuerza, movilidad o estiramientos.
Yo organizo la práctica y tú solo tienes que desplegar la esterilla.
Tres veces por semana practicamos juntas en directo. Si no puedes asistir, las clases quedan grabadas.
Y alrededor de esas clases hay una práctica breve, una meditación y pequeñas propuestas que nos ayudan a mantener el hilo de la práctica durante la semana.
Pero hay otra idea que para mí es todavía más importante.
No tienes que adaptarte tú al yoga. Adaptamos el yoga a tu cuerpo.
Porque nuestros cuerpos cambian.
Hay días de energía y días de cansancio. Épocas en las que necesitamos recuperar fuerza, otras en las que sentimos más rigidez y otras en las que simplemente necesitamos bajar la intensidad.
Y todo eso puede formar parte de una práctica.
No buscamos hacer cada vez más.
Buscamos seguir practicando.
ESYOGA lleva ya unas semanas funcionando y estoy viendo tomar forma a ese espacio que imaginaba: pequeño, estructurado, cercano y sin exigencia.
En noviembre voy a incorporar 5 nuevas alumnas.
Está pensado especialmente para mujeres que ya conocen el yoga o el movimiento y quieren mantener una práctica regular desde casa, pero prefieren hacerlo acompañadas.
La cuota es de 45 € al mes, sin permanencia.
Si sientes que esta forma de practicar puede encajar contigo, aquí puedes conocer ESYOGA con calma:
Y si antes de decidir quieres preguntarme algo, puedes escribirme directamente. Seré yo quien te responda.
Hoy celebro mis 55 años en la aldea, escribiendo este email con mi gatito y mi perrito durmiendo a mi lado. Gracias por formar parte de mi vida.
Bicos
Esther











